Pregunta: Recientemente, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamin León, afirmó durante un acto local que China está infiltrándose en sectores clave de España, por lo que España debería mantenerse altamente vigilante al profundizar sus relaciones con China. Señaló que China pretende, a través de empresas como Huawei, ocupar una posición dominante en tecnologías clave, lo que supone una amenaza real para las cadenas de suministro de Estados Unidos. También acusó a China de recurrir a “prácticas comerciales desleales” y a la “coerción económica” para ampliar su influencia. ¿Qué comentario tiene el portavoz al respecto?
Respuesta: Hemos tomado nota de esas declaraciones. El embajador de Estados Unidos en España ha lanzado acusaciones infundadas, difamaciones y ataques contra China y las empresas chinas, además de realizar comentarios irresponsables e injerentes sobre la cooperación entre China y España. La Embajada de China en España expresa su firme oposición a esas afirmaciones erróneas.
China y España son dos países soberanos e independientes. La cooperación entre ambas partes se ha basado siempre en los principios de respeto mutuo, igualdad y beneficio recíproco. Se trata de una decisión adoptada por ambos países en función de sus propios intereses, que responde a los intereses fundamentales y a largo plazo de sus pueblos. Dicha cooperación no va dirigida contra ninguna tercera parte ni debe verse interferida o limitada por terceros. De hecho, la profundización de la amistad y la cooperación entre China y España cuenta con el firme respaldo de diversos sectores de ambos países.
China siempre ha abogado por la apertura y la cooperación científico-tecnológica sobre la base del respeto mutuo, la equidad, la igualdad y la no discriminación. Empresas chinas como Huawei operan en España de conformidad con la legislación y las normas vigentes, llevan muchos años arraigadas en el país, cumplen con sus responsabilidades sociales y han contribuido positivamente al desarrollo económico y social local. La parte china considera que la arrogancia, los prejuicios y la imposición arbitraria de “etiquetas” no resuelven ningún problema, sino que solo perjudican a los demás y a uno mismo. En cuanto a qué país está verdaderamente empeñado en levantar barreras tecnológicas, construir “pequeños patios con vallas altas”, promover el desacoplamiento y las disrupciones en las cadenas industriales y de suministro, así como recurrir abusivamente a aranceles, controles de exportación, jurisdicción extraterritorial y sanciones unilaterales, la comunidad internacional tiene su propio juicio. Las acusaciones del embajador estadounidense en España contra las empresas chinas carecen por completo de base técnica y fáctica y no son más que una burda maniobra política antichina.
Recientemente, los Jefes de Estado de China y Estados Unidos celebraron en Beijing una reunión histórica, durante la cual mantuvieron una comunicación franca, profunda, constructiva y estratégica sobre cuestiones importantes relativas a las relaciones bilaterales y a la paz y el desarrollo mundiales, alcanzando una serie de consensos importantes. Ambas partes acordaron definir la relación entre China y Estados Unidos como una “relación constructiva de estabilidad estratégica” y manifestaron su voluntad de avanzar hacia una relación caracterizada por una cooperación predominante, una competencia moderada, diferencias manejables y una paz previsible, lo que responde a las expectativas comunes de la comunidad internacional. Esperamos que el embajador de Estados Unidos en España ponga en práctica los importantes consensos alcanzados por ambos Jefes de Estado, contribuya al fortalecimiento de la confianza mutua entre las dos partes y deje de lanzar acusaciones irresponsables y de exagerar la supuesta “amenaza china”.

